Todo el mundo es fotógrafo pero …

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Henri Cartier-Bresson – 1969Todo el mundo es fotógrafo pero … hemos cambiado el criterio objetivo de lo que significa calidad fotográfica (al menos en los últimos años). La sociedad evoluciona en todos los sentidos y lo que hace unos años estaba solamente al alcance de unos pocos que, además, requerían de una importantísima inversión económica ha dado paso a que cualquier tenga una cámara y pase a llamarse fotógrafo.

 

Artistas y buenos fotógrafos los ha habido siempre, lo que ocurre es que con la expansión de la red y el ingente consumo de imágenes que visualizamos diariamente llega un momento en que uno mismo, debe autoimponerse unos criterios mínimos de calidad. Saber ver Fotografía. Saber lo que es ser fotógrafo. Es algo que se lleva dentro.

 

La fotografía en sí misma no me interesa. Yo quiero sólo capturar una parte ínfima de la realidad.
– Henri Cartier-Bresson –

 

La liberación del acceso

Cuenta el fotógrafo y artista visual, Florian Maier-Aichen, en una entrevista que leía ayer por la noche que él mira hacia el pasado y hacia adelante con los nuevos procesos técnicos. Luego combina ambas cosas. Juega con las imágenes de modo que no estás seguro de si lo que estamos viendo en realidad existe. Para él sus obras son imperfectas, tienen que serlo. Volviendo a nuestro tema afirma:

La fotografía es tan democrática ahora que tiene una baja autoestima

Creo que resume el sentir de lo que vemos muchas veces por las redes. Cuesta encontrar proyectos y trabajos de verdadera calidad pero, de vez en cuando, se encuentran.

La formación o la falta de ella

Otra de las cuestiones que apunta en su entrevista este fotógrafo alemán es que, aunque si bien, el acceso a la fotografía es “demasiado” accesible (y no lo tomemos como una crítica) es cierto que no todo el mundo está capacitado para ser un verdadero profesional de esto o ser artista. Es cierto, cada uno nacemos con unas habilidades que vamos cultivando y desarrollando con el paso de los años, en determinados aspectos estamos dotados y en otros no – en mi caso, me gustaba mucho el baloncesto pero sabía que nunca llegaría a jugar en serio nunca pues no estaba dotado para ello. Eso sí, mientras pude jugar lo disfruté mucho -.

Cuando vemos que tenemos dotes o habilidades para esto, casi siempre buscamos formación, queremos llegar a más. En ciudades como Madrid y Barcelona, es normal que reconocidos fotógrafos de moda o eventos organicen con cierta regularidad talleres o seminarios. E incluso cursos de mayor duración. Es una buena oportunidad. Por el resto de nuestra geografía podemos encontrar otro tipo de talleres principalmente dedicados o relacionados con la fotografía de paisaje o de naturaleza. Siempre hay excepciones y cada uno sabréis más o menos lo que se suele organizar por vuestra ciudad.

Como formación reglada las dos principales opciones pasan por la escuela EFTI de Madrid o la Universidad Politécnica de Cataluña con su Centro de la Imagen y Tecnología Multimedia. Hay alguna más, pero quizá estás sean las más destacadas. Si no, siempre puedes aprender a través de la experiencia pero el recorrido será mucho más difícil.

Los referentes fotográficos

Desconfío – no exactamente eso, entendedme, por favor – de aquella gente que me dice que su referente es tal o cual fotógrafo de Flickr, Facebook o Instagram porque es buenísimo. Creo, a nivel personal, y totalmente subjetivo, que mis referentes los he de escoger en entornos más amplios que lo que veo cada día en las redes sociales. Un referente entiendo que ha de ser una persona con cierto valor o cualidad artística que me emociona. Independientemente de si tiene presencia o no en internet o en una red social.

Creedme, beber e ilustrarse a través de las fotografías de Salgado, Henri Cartier-Bresson, Desiree Dolron,Ansel Adams para comprender el paisaje o Helmut Newton para entender la fotografía de moda llegando aLeibovitz o Mario Sierra. Seguir por Capa y Centelles y llegar al fotoperiodismo actual donde tenemos gente en España como Alfons Rodríguez, el ganador del Pulitzer Manu Brabo, Samuel Aranda o el más reciente Andrés Martínez Casares. También en fotografía social o de eventos tenemos gente que lo está haciendo muy bien como el dúo formado por padre e hijo y procedentes de Granada, Xpression International.

Todo el mundo es fotógrafo pero … sólo unos pocos llegan a la cumbre. Sin embargo, muchos, muchísimos millones de personas … disfrutan (disfrutamos) de la Fotografía.

Vía:  XatakaFoto

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‘Las brujas de Zugarramurdi’, “eclesiásticos” excesos

las brujas de zugarramurdi cartel

Desde que descubriera su cine allá por principios de los noventa, primero con sus ‘Mirindas asesinas’ (id, 1991) después con la sorprendente puesta de largo en la gran pantalla que fue‘Acción mutante’ (id, 1993), he sido seguidor fiel de Álex de la Iglesia por más que el ecléctico devenir de su trayectoria cinematográfica haya provocado más desilusiones que alegrías, algo que ya apuntaba de forma temprana ‘El día de la bestia’ (id, 1995), prefigurador claro de lo que la práctica totalidad de sus títulos han acusado en mayor o menor grado: una premisa de partida espléndida, un primer acto brillante, un nudo que baja algunos enteros con respecto al arranque pero que aún mantiene en gran medida el interés y un clímax en el que “el todo vale” y los excesos dan paso a un epílogo que, según los casos, arruina por completo la función.

Este esquema de funcionamiento, que el apocalíptico filme con Santiago Segura y Álex Anguloseguía al pie de la letra —por más que muchos lo defiendan como necesario, el epílogo en el parque siempre me ha parecido un mal añadido a un filme soberbio— es al que han ido adheriéndose, como decía, casi todas sus producciones, desde ‘Perdita Durango’ (id, 1997) hasta ‘La chispa de la vida’(id, 2011), haciendo mella en la efectividad de un cine que siempre arriesga para elevarse como algo diferente dentro de la cinematografía patria, apostando por un alejamiento bien consciente de lo que estamos acostumbrados a ver en el cine español, aunque ello le haga caer en ocasiones en errores del tamaño de la estridente ‘Balada triste de trompeta’ (id, 2010).

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Olvidando el inane impasse que fue la cinta protagonizada por José Mota, la espada de Damocles que suponía ‘Balada…’ pesaba ostensiblemente sobre las expectativas naturales que uno se había creado acerca de ‘Las brujas de Zugarramurdi’ (id, 2013) tras ver su vertiginoso trailer y algunas de las entrevistas concecidas por el realizador vasco: a todas luces parecía que la apuesta de de la Iglesia era regresar a esquemas similares a los que ya le viéramos hace casi dos décadas, tirando de nuevo de elementos fantásticos para enhebrar un guión que no se pareciera a nada visto anteriormente.

Y lo cierto es que en este sentido no se le puede reprochar nada a ‘Las brujas de Zugarramurdi’, una cinta que basa gran parte de su efectividad en sorprender al espectador a empellones de originalidad, no pudiendo éste prever en ningún momento de la proyección qué diantres va a suceder en la pantalla a continuación, algo muy de agradecer en estos tiempos en los que las películas se leen a gran distancia, careciendo en términos generales de la capacidad de anticiparse al respetable y así poder sembrar en el mismo el interés por seguir atento a un metraje del que nunca podremos vislumbrar el siguiente giro.

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Así, tras un arranque enérgico que me atrevería a calificar como los quince mejores minutos del cine del realizador bilbaíno —toda la escena del atraco en Sol y la posterior huída es asombrosa de principio a fin— y echando siempre mano de ese humor negro y cáustico que siempre ha caracterizado a su cine, el director nos ofrece un recital de mala uva, acción casi ininterrumpida y un clímax que se sitúa por encima de la media de sus filmes aunque ello no sea óbice para que podamos apuntar en el mismo ciertas excesivas cualidades que son las que en tiempos pasados conseguían derruir la función.

No siendo así en el caso que nos ocupa —al menos no en la misma medida que ‘Balada…’, por no irnos más lejos— si hay algo que ayuda sobremanera a sostener la cinta más allá de la briosa dirección de su máximo responsable eso es la precisa labor de la totalidad de los intérpretes del filme: y si dicho epíteto se traduce de forma natural en espléndido a la hora de referirnos a nombres como los de Carmen MauraTerele PávezPepón NietoSecun de la Rosa o Enrique Villén; y adquiere matices hilarantes en el caso de Macarena Gómez y Jaime Ordóñez, donde preciso se define como sorprendente es, en primera instancia, en Carolina Bang —sí, la misma que en ‘Balada…’ era insoportable— y, aún más, en la genialidad que desprenden Hugo Silva y, sobre todo, un Mario Casas que se sale como ese “cani” tan zumbado como elocuente.

Completado el reparto con las apariciones de María Barranco y unos desopilantes Carlos Areces ySantiago Segura, ‘Las brujas de Zugarramurdi’, como ya he comentado, no se libra desgraciadamente de los males que aquejan siempre a los clímax de las producciones de de la Iglesia. Y si estos son menos graves y quedan suavizados por lo ejemplar del entretenidísimo espectáculo al que hasta entonces hemos asistido, donde la cinta vuelve a fallar estrepitosamente es en un epílogo inservible, carente del ingenio y la chispa que ha rodeado al resto de la función y que, en su unión con ésta, chirría por cualquier gozne que se quiera contemplar. Sin él, estaríamos hablando de uno de los tres mejores filmes de Álex de la Iglesia y quizás sea hasta recomendable que, para mantener la ilusión de que así es, uno haga un esfuerzo consciente por olvidar tan esperpénticos cinco minutos.

Vía: BlogdeCine

Cómo visualizar en directo la imagen de una GoPro en un Mac a través de la wifi

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Ayer se lanzó un nuevo modelo de GoPro, Hero3+. La cámara de acción por excelencia presenta nuevos modelos con características nuevas y mejoras a nivel físico. Aprovechando he recordado un vídeo que hace tiempo ví y donde explicaba como visualizar la imagen que está capturando desde un Mac.

Para ello vamos a hacer uso de la aplicación VLC. Lo primero es conectar el Mac a la red wifi que la GoPro crea. A continuación tendremos que conocer la dirección IP de la cámara, un dato que podemos conocer desde las Preferencias del sistema, Red. Si vamos a la pestaña TCP/IP veremos como figura el dato en el apartado Puerta de enlace.

Ahora desde nuestro navegador web introducimos dicha dirección IP y establecemos el puerto 8080. Accedemos a la carpeta Live y luego hacemos clic sobre el archivo amba.m3u8. Si nos fijamos en la barra de direcciones la dirección que aparece es la que debemos copiar. Vamos aVLC y seleccionamos abrir ubicación de red.

Introducimos la dirección que será del estilo X.X.X.X:8080/live/amba.m3u8 Comenzaremos a ver la señal que está capturando o visualizando nuestra cámara. Una alternativa al uso de la app móvil que resulta más cómoda pero que puede, por diversos motivos, nos interese hacerlo más a través del Mac. Por cierto, todo este proceso es compatible con Windows, Linux así como otras aplicaciones que permitan abrir un URL como VLC.

A continuación el vídeo donde muestran el proceso. Muy sencillo y fácil de seguir.

Via: Applesfera